Democracia de ayer y de hoy

AÑO 1 612 – LA DEMOCRACIA EN EL AYUNTAMIENTO

En la antigua organización del Ayuntamiento de Burgos existía la sabia institución de los procuradores mayores, nombrados por las colaciones o vecindades, y cuya misión era asistir sin voz ni voto a las sesiones, para fiscalizar en nombre del pueblo los actos de los
regidores y oponer su veto a los acuerdos que considerasen perjudiciales para la población.

No obstante el carácter marcadamente democrático que en general tuvieron los municipios castellanos, era costumbre inmemorial en esta ciudad elegir los procuradores mayores entre la clase de caballeros, por creer que las personas de elevada posición social, que no necesitaban de su trabajo para vivir, se hallasen en condiciones de desempeñar el cargo con más independencia.

Esa costumbre, que casi había llegado a constituir un estado de derecho, se interrumpió en 1612, fecha memorable desde la cual las clases más humildes tuvieron acceso al honroso cargo de procuradres mayores, y pudieron darse el gusto do inspeccionar la conducta de los encopetados regidores.

Reunidas las vecindades en la forma de costumbre, eligieron procuradores mayores a Diego de Pereda y Juan de Maeda, el primero procurador de causas y el segundo modestísimo vendedor de pescado.

Los regidores, cegados por sus rancias preocupaciones, sintiéronse ofendidos de que el pueblo designase para vigilarlos a personas de aquella condición y tan adelante llevaron su enojo que acordaron no admitir a los nuevos procuradores, negándose a darles posesión. Recurrieron ellos al corregidor, quien ordenó al Ayuntamiento que cumpliese la voluntad del pueblo, pero aquel alto funcionario viose también desobedecido, y con tal motivo cundió el disgusto en la ciudad, amotinándose el pueblo, y promoviendo un
ruidoso tumulto se presentó en el Arco de Santa María que era entonces la Casa Consistorial. El alboroto tomó tales proporciones que los regidores estuvieron a punto de ser víctimas del furor popular, pero lograron escapar, refugiándose en sus casas.

Sin amedrentarse por la actitud del pueblo, acudieron al Consejo Real, solicitando que se anulase la elección y se procediese a nueva designación de procuradores mayores. Los elegidos acudieron también para hacer valer sus derechos, y de este modo se promovió
un reñido litigio en el que se examinaron detenidamente los antecedentes del caso y las probanzas que por ambas partes se aportaron.

El Consejo dictó auto, con fecha 11 de febrero del citado 1612, que fue confirmado el 22 del mismo mes, y por él se declaró válida la relección, ordenando al Regimiento que inmediatamente recibiese juramento y diese posesión a los dos procuradores mayores. Por virtud de aquella resolución, el procurador de causas y el pescadero *pudieron desempeñar los altos cargos para los que habían sido elegidos por el pueblo; se reconoció el derecho de todas las clases sociales a participar en las funciones públicas que hasta entonces hablan estado reservadas por la costumbre a los caballeros, y se
inició en el municipio burgalés una corriente democrática semejante a la que hoy impera.

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Resulta que en 2012 no solo la ciudad de Burgos tenía motivo para festejar a bombo y platillo el quinto centenario de las Leyes de Burgos, si no que había aún otro centenario que festejar: la llegada de la democracia a la ciudad en 1612.

Quien haya podido pasar estas navidades por Exfibur 2012, la feria del coleccionismo organizada por el Círculo Filatélico y Numismático de Burgos en el Consulado del Mar, habrán comprobado que el tema elegido para esta ocasión fue el de los “400 años de la llegada de la democracia al Consistorio Burgalés, 1612-2012”.

No tiene desperdicio leer la explicación histórica del hecho, sobre todo la frase según la cual a partir de 1612 “se inició en el municipio burgalés una corriente democrática semejante a la que hoy impera”.

Estamos seguros de que resulta que cuatro siglos después disfrutamos del mismo grado de democracia que en 1612, puesto que nos suena mucho eso de que en aquellos tiempos los cargos se nombrasen a dedo y los obtuvieran siempre las mismas grandes familias, que se pusieran resistencias y trabas a la participación popular, y en general que en la provincia de Burgos “la vida municipal estaba secuestrada por las oligarquías” (Administración, gobierno y justicia. Martínez Díez en Historia de Burgos. Tomo III. Edad Moderna 1).

Autor: Diego

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