Primavera valenciana

Podemos ser de derechas, de izquierdas, o liberales. Porque se puede pensar diferente y ver las cosas de muchas maneras. Pero la violencia desmedida contra la ideas, la brutalidad como forma de sembrar el terror y el uso de la fuerza para aplastar la razón no lleva lo sucedido en Valencia a un debate político, es una mera cuestión de humanidad.

No hace falta ser un beato para darse cuenta que aporrear niñas y ancianos está mal, aún a pesar de que no siguieran al pie de la letra alguna ordenanza municipal o no hubiesen comunicado la concentración. No es aceptable que miembros de la Unidad de Intervención Policial digan tener miedo de un puñado de críos acompañados por sus madres o profesores para justificar las cargas. Tampoco es aceptable que uno de ellos haga esto:

Este tipo de actuaciones no hacen sino deshonrar al cuerpo al que dicen servir, y con ello arrastran al fango la bandera que llevan en el hombro, lo cual tristemente no es novedad. El jefe superior de Policía en la Comunidad Valenciana, Antonio Moreno, ha declarado su guerra particular al calificar a los manifestantes como “enemigos”.

Habrá que recordarle que lo único que separa a las personas de los animales es la inteligencia, aunque algunos apenas tengan una neurona más que un caballo, lo justito para no cagarse en los desfiles. Dándole carta de humanidad a este hombre intentemos explicarle que la policía está para proteger al ciudadano, no para apalizarlo, y menos para regodearse de ello. Y le recomendamos que antes de buscar “enemigos”, tenga la seguridad de poder vencerlos.

“Ningún ejército puede detener la fuerza de una idea cuando llega a tiempo”
Víctor Hugo

Autor: ciudadano de uniforme.


Nota de prensa del Sindicato Unificado de Policía

 

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